martes, 26 de enero de 2016

Desayuno en la Redacción en el Diario Notitarde.



Santiago Rodríguez, Rómulo Licón, Domingo Bacalao, Carolina Campos, Jorge Chávez, Gustavo Rízquez, Humberto Torres, Desiré Aguillón y Ricardo Marín. (NOTITARDE/Jennifer Anais Infante )
Alcaldía denuncia que existían casos de explotación en comercio informal


Ricardo Marín/Carolina Campos


Puede que una de las fantasías intelectuales más complejas en pleno desarrollo del siglo XXI es intentar acercarse a una definición de lo que algunos estudiosos de las ciencias sociales llaman las “formaciones económicas-sociales”, especialmente en el contexto venezolano, donde los elementos culturales del lenguaje, la música y hasta la política unen, como en ninguna otra nación latinoamericana, lo que todavía los sociólogos se atreven a definir como “clases sociales”.


Es por ello que resulta realmente delicado y hasta temerario adentrarse con profundidad en el concepto de la valencianidad, sobre todo si se toma en cuenta que este término puede que tenga un igual número de defensores como de detractores, y que incluso existe el caso en el que quien ostente con orgullo la casualidad de nacer en la ciudad del Cabriales, no necesariamente sea un descendiente de las familias de la Valencia republicana, ni tenga como ancestro a uno de los tantos ilustres de las artes plásticas o la literatura, sino que sea un modesto ciudadano de buenas costumbres, visitador dominical de la Catedral y egresado del Liceo Pedro Gual, por colocar un ejemplo.




Un ejemplo vivo de ello es el casco histórico de la ciudad de Valencia, testigo de diferentes acontecimientos que dieron vida a la República y que en su seno acoge un sinnúmero de lugares visitados por todos los valencianos sin distingo de clases, cuya identidad es reclamada con la misma fuerza por todos los sectores sociales de la ciudad moderna. Si la Valencia de los apellidos reclama como suyos la Casa Páez y el Teatro Municipal, los intelectuales hacen lo propio con la antigua Facultad de Derecho, los creyentes preservan sagradamente la Catedral y los estudiantes también tienen su espacio en la Plaza Bolívar, donde se detenían a disertar sobre las materias, para luego entrar de la mano con la primera noviecita en el ya inexistente Cine Imperio.


Sin embargo, la imagen que hasta hace poco se tiene de la ciudad sufrió algunos cambios significantes, probablemente a causa del tiempo y su devenir, al olvido o la pobreza y la desmemoria que trae consigo; lo cierto es que las históricas calles de aspecto colonial fueron progresivamente inundadas de tarantines y vendedores ambulantes de todo tipo, los lugares que alguna vez fueron espacio de tertulias políticas y de arte se convirtieron en nichos obscuros de maleantes y trabajadoras sexuales, hasta el punto de convertirse en un lugar casi intransitable tanto por la obstrucción de las tiendas improvisadas como por el estrés que supone cuidarse del hampa y la oferta engañosa de algún malhechor que pretenda hacerse del dinero de los transeúntes, mediante la conocida técnica de la “charla”.

Ante esa situación, la Alcaldía de Valencia decidió emitir un decreto con número DA/003/2016, en el que se prohíbe -una vez más- la permanencia de vendedores ambulantes y comerciantes informales en el casco histórico de la ciudad, además de disponer de la fuerza pública para garantizar el estricto cumplimiento de la medida, con el objetivo -según el texto- de sanear y preservar el espacio público para el goce de los ciudadanos.

Para conversar sobre ese tema, fueron invitados al Desayuno en la Redacción el profesor Rómulo Licón, docente de la Universidad de Carabobo y jefe de la División de Estudios de la Ciudad de la Alcaldía de Valencia; Domingo Bacalao, director de Relaciones Interinstitucionales y Comunicaciones del Ayuntamiento; y Santiago Rodríguez, coordinador sectorial del despacho del Alcalde. En esta oportunidad el foro contó con la participación de Gustavo Rízquez, director de Notitarde; Jorge Chávez Morales, subdirector; Humberto Torres, editor jefe; las periodistas Carolina Campos y Desiré Aguillón; Jennifer Anaís Infante, reportera gráfica; y quien escribe: Ricardo Marín.

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domingo, 2 de junio de 2013

De pianos, escaleras y políticas públicas

Hoy, retomando la actividad en las redes, luego de un largo receso, decidí republicar esta entrada.

Publicada inicialmente a principios de 2010, no deja de sorprenderme el poder de esta iniciativa. Según entiendo, la misma ha sido replicada ya en el metro de Santiago de Chile con un exito similar.

Una idea aparentemente descabellada va tomando cuerpo hasta convertirse en una sensacional forma de alegrar el día y estimular la actividad fisica en una estación de metro de Estocolmo. ¿Cuantas ideas descabelladas y maravillosas como esta, nunca son realizadas?.

Esta  iniciativa en particular fue de la empresa Wolskwagen, quien junto a un grupo de expertos hicieron el experimento  aplicando la "Teoría de la diversión", la cual propone que no nos cuesta hacer lo que nos divierte.




En el caso de esta estación se quería comprobar que las personas elegirían subir por las escaleras tradicionales y no por las mecánicas. Mas tarde, los datos recogidos arrojaron que efectivamente la mayoría de las personas prefirieron subir por las escaleras de piano porque era más divertido.

Dos de las palabras claves de nuestro tiempo son cambio e innovación. ¿Acaso no es posible la innovación en el campo de las politicas públicas?, parece que si, y a ustedes ¿Que se les ocurre?

martes, 26 de enero de 2010

Amartya Sen,“Necesitamos una alianza entre Estado y Mercado”

J. P. Velázquez Gastelu, le realizó una  entrevista al premio nobel de economía Amartya Sen para El País de España. He decidio publicar esta  entrevista realizada el año pasado a Sen pues permanece absolutamente vigente. Como siempre, de una manera clara y sencilla, desprovista de un lenguaje pomposo, Sen da su opinión acerca de la actual problematica económica mundial. Siendo un hombre de una elevada estatura académica y moral, sus disertaciones sobre la necesidad de ampliar las capacidades de los menos favorecidos son tomadas como referencia a nivel mundial en las acciones de Gobiernos y Organismos Multilaterales en la lucha contra la pobreza.


Nació en un campus universitario y su vida ha sido un ir y venir de universidad en universidad. Recibió sus primeras lecciones en Visva-Bharati, una escuela y universidad fundada por el filósofo y escritor Rabindranath Tagore en la que su abuelo materno enseñaba historia de India. El propio Tagore ayudó a elegir su nombre de pila, que significa "inmortal" en sánscrito. Testigo de la hambruna de 1943 en su Estado natal de Bengala Occidental (India) cuando sólo tenía 10 años, Amartya Sen ha dedicado la mayor parte de su vida a comprender, medir y combatir la pobreza. La justicia es la piedra angular de su pensamiento, que combina la economía con la filosofía. Experto también en políticas de desarrollo y globalización, contribuyó a crear el Índice de Desarrollo Humano que publica Naciones Unidas y que mide el bienestar de las naciones no por su producto interior bruto, sino por otras variables económicas y sociales. En 1998 recibió el premio Nobel de Economía por sus investigaciones sobre el bienestar económico.

Este hombre sabio y sencillo ha sido llamado "la conciencia de la profesión" por el fuerte acento social de su trabajo. Actualmente imparte lecciones en Cambridge y en Harvard, y asesora a gobiernos e instituciones